Oración de San Francisco

De la Enciclopedia Cecilia

San Francisco de Asís
San Francisco de Asís
La Oración de San Francisco es una hermosa oración atribuida a San Francisco de Asís.

La primera vez que esta oración aparece publicada ocurre en Francia en 1912, en una revista llamada "La Clochette" (La campanita). Fué publicada en Paris por una asociación católica llamada "La Ligue de la Sainte-Messe" (la Liga de la Santa Misa), fundada en 1901 por el sacerdote frances Padre Esther Bouquerel (1855-1923). La oración tenía como título "Belle prière à faire pendant la messe" (Bella oración para decir durante la Misa) y se publicó anónimamente. La identidad del autor es un misterio, aunque es posible que sea el mismo Padre Bouquerel.

La oración fué enviada al Papa Benedicto XV en 1915 por el marqués francés Stanislas de La Rochethulon. En 1916 fué publicada en italiano en el periódico de El Vaticano L'Osservatore Romano. Alrededor de 1920 la oración fué impresa por un sacerdote franciscano francés en el reverso de una estampa con la imagen de San Francisco de Asís con el título "Prière pour la paix" (Oración por la paz), pero sin ser atribuida al santo.

Entre la primera y segunda guerra mundial la oración circuló en Europa y luego fué traducida al inglés. La primera vez conocida que se le atribuye a San Francisco fué en 1927 por un movimiento frances protestante llamado "Chevaliers du Prince de la Paix" (los Caballeros del Príncipe de Paz), fundado por Étienne Bach (1892-1986).

Contenido

Oración

Versión original en francés[1]

Seigneur, faites de moi un instrument de votre paix.
Là où il y a de la haine, que je mette l’amour.
Là où il y a l’offense, que je mette le pardon.
Là où il y a la discorde, que je mette l’union.
Là où il y a l’erreur, que je mette la vérité.
Là où il y a le doute, que je mette la foi.
Là où il y a le désespoir, que je mette l’espérance.
Là où il y a les ténèbres, que je mette votre lumière.
Là où il y a la tristesse, que je mette la joie.

Ô Maître, que je ne cherche pas tant
à être consolé qu’à consoler,
À être compris qu’à comprendre,
À être aimé qu’à aimer,

Car c’est en donnant qu’on reçoit,
C’est en s’oubliant qu’on trouve,
C’est en pardonnant qu’on est pardonné,
C’est en mourant qu’on ressuscite à l’éternelle vie.

Versión en español[1]

Señor, hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo armonía,
donde hay error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Oh, Señor, que no me empeñe tanto
en ser consolado como en consolar,
en ser comprendido, como en comprender,
en ser amado, como en amar.

Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
muriendo se resucita a la vida.

Canciones

Muchos autores han puesto música a esta oración, siendo quizás la mas conocida la versión por Sebastian Temple.

Notas


Referencias

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