Salmos

De la Enciclopedia Cecilia

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La palabra Salmo viene del griego Psallein que significa tocar un instrumento y también cantar. Es la palabra que tradujo el hebreo Mizmor que significa "canto lírico acompañado por instrumentos de cuerda". Están reunidos en el Libro de los Salmos , por tanto son Palabra de Dios.

Su género literario es el lírico-religioso, aunque se incluyen también trozos épicos, didácticos y hasta proféticos. Desde luego que litúrgicamente son herencia de la Sinagoga Judía y su uso en la Iglesia es ya casi desde el principio, incluso antes de que se introdujera la proclamación del Evangelio. Fueron el principal Libro de Canto y Oración del antiguo Israel, y ahora lo son de la Iglesia. Son considerados claves Cristológicas, fuente de inspiración y punto de partida de las homilías hacia los siglos IV-VI.

La IGMR en su número 39 dice: “Después de la Primera lectura sigue un Salmo responsorial o Gradual que es parte integrante de la Liturgia de la Palabra. El Salmo se toma habitualmente del Leccionario ya que cada uno de estos textos está directamente ligado a cada una de las lecturas: la elección del salmo depende de la elección de las lecturas...” Las ideas contenidas en la lectura precedente dan la pauta para la elección del Salmo. Hay liturgistas que dicen que el Salmo debe en lo posible ser la versión poética de las lecturas, y que nos debe ayudar a colocarnos en la postura adecuada para recibir con provecho la Palabra y nos ayuda a manifestar la postura interior con que la hemos recibido. Esto es posible gracias a que los sentimientos más auténticamente humanos de vivencia de la fe están contenidos en los Salmos. Además se suscitan dos importantes posturas oracionales: la Escucha y la Respuesta.

La forma considerada ideal de realizarlo dentro de la Misa será la Responsorial, en la que un solista canta las estrofas y el pueblo intercala la Antífona propia a manera de respuesta. Como posibilidad segunda y no pudiendo realizarse la primera forma puede un Salmista proclamar las estrofas solemnemente y con una musicalidad en su ritmo , y el pueblo intercalar la antífona de respuesta. Si tampoco esto fuera posible, entonces un buen lector proclame el Salmo “en directo” pausada y poéticamente SIN INTERCALAR LA RESPUESTA DEL PUEBLO para que este centre toda su atención en lo que el solista va proclamando y se una interiormente a ello. Al realizarlo de esta última manera cabe la posibilidad de que el pueblo recite la Antífona al principio y al final del Salmo.

Sugerencias prácticas:

1.)Esforzarse en devolverle al Salmo su naturaleza de Canto.

2.)Ejecútese siempre desde el ambón.

3.)Procúrese el uso de melodías accesibles pero bellas.

4.)Ensáyese la respuesta con el pueblo, sobre todo cuando la melodía no le sea familiar.

5.)Úsense las melodías adecuadas al sentido del Salmo.

6.)Cultívense con esmero los tonos Gregorianos, sin excluir melodías nuevas que respondan litúrgicamente a la naturaleza del Salmo. (Gregorianizadas o libres)

Referencias

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